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Desde el punto de vista del cumplimiento normativo, debo advertir a los propietarios de marcas: NO utilicen la expresión “pérdida de peso” en sus envases a menos que quieran recibir una carta de advertencia de la FDA.
Los complementos alimenticios no pueden afirmar que tratan la obesidad ni que provocan una pérdida de peso directa. En su lugar, deberías posicionar tus productos de colágeno en torno a conceptos como “control saludable del peso” o “fomento de una composición corporal saludable”. Puedes afirmar legalmente que “favorecen la saciedad” o “contribuyen a la masa muscular magra”, lo que resulta atractivo para exactamente el mismo público objetivo sin infringir la normativa.
¿Provoca directamente la pérdida de grasa, como un estimulante? No. Pero como herramienta para controlar el peso, sin duda alguna.
Los péptidos de colágeno son proteína pura. Desde el punto de vista científico, la proteína tiene un elevado efecto térmico de los alimentos (TEF), lo que significa que el cuerpo quema calorías solo para digerirla. Y lo que es más importante, los estudios clínicos demuestran que una ingesta elevada de proteínas estimula la liberación de hormonas de la saciedad, como el GLP-1 y el PYY. Cuando los consumidores toman una ración de 15 g por la mañana, esto reduce significativamente su apetito y sus antojos de azúcar a lo largo del día, lo que facilita mucho mantener un déficit calórico.
