5 Respuestas
Yo respondería basándome en el sentido común: un complemento debería mejorar la rutina, no crear un nuevo problema. Si parece que el colágeno está relacionado con los síntomas, dejaría de considerarlo esencial. Es más importante escuchar al cuerpo que terminarse el bote.
Mi impresión es que muchas de las molestias relacionadas con el colágeno se deben a problemas digestivos o a una sensibilidad a una fórmula concreta, más que al colágeno en sí. Pero si la reacción afecta a la presión arterial, provoca síntomas gástricos graves, erupciones cutáneas o problemas respiratorios, yo dejaría de tomarlo y consultaría a un profesional.
En el caso de un problema como el aumento de peso, yo fijaría la atención en el momento en que se produjo. ¿Empezó justo después de tomar el colágeno, o también cambiaron la dieta, las hormonas, los cuidados de la piel, la medicación o el ejercicio? No me alarmaría, pero me tomaría en serio esa señal.
Los efectos secundarios varían según cada persona. Una persona puede tomar colágeno a diario y sentirse bien; otra, en cambio, podría sufrir hinchazón, estreñimiento, cambios en el acné, náuseas o pesadez de estómago. Yo empezaría con una dosis más pequeña y evitaría empezar a tomar varios productos nuevos al mismo tiempo.
Es posible que los péptidos de colágeno resulten molestos para algunas personas, sobre todo en lo que respecta al aumento de peso, pero yo no daría por sentado que siempre se deba al colágeno. La dosis, los aromatizantes, los edulcorantes, las vitaminas añadidas, el estrés, la dieta y otros suplementos pueden complicar el panorama.
