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Yo consideraría la dosificación del colágeno como una cuestión de tolerancia y rutina. Empieza con una dosis moderada, tómala de forma constante y observa cómo reacciona el cuerpo. Para la mayoría de las personas, un hábito diario sostenible es mejor que una dosis agresiva.
No creo que el momento tenga que ser perfecto. Por la mañana funciona porque la gente lo recuerda, no porque el colágeno actúe mágicamente mejor a las 8 de la mañana. El mejor horario es aquel que no se deja de cumplir.
En cuanto a las dudas sobre la dosis, prefiero pecar de aburrido y de precavido. Sigue primero las indicaciones de la etiqueta, observa cómo responde tu digestión y solo entonces ajusta la dosis. Tomar cucharadas de más no acelerará necesariamente los resultados; puede que solo aporte calorías de más o provoque hinchazón.
Mi consejo práctico es que elijas una cantidad que puedas seguir tomando de verdad. Una ración diaria en el café, las gachas de avena o un batido es más fácil que una rutina complicada. Yo no combinaría varios productos de colágeno sin contar los gramos totales.
Yo empezaría por la ración recomendada que figura en la etiqueta, ya que una cucharada puede equivaler a diferentes cantidades en gramos según la marca. Más no significa automáticamente que sea mejor. Si alguien tiene el estómago sensible, yo empezaría con media ración durante una semana y luego decidiría.
