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Mi consejo práctico es empezar con una pequeña cantidad y ver cómo te sienta. Hay personas que toleran mejor el colágeno si lo toman con comida. Si te provoca hinchazón o náuseas, yo me replantearía el producto, la dosis o el momento de tomarlo.
Si el producto tiene un sabor extraño, huele a animal o deja una película, yo intentaría disolverlo en una bebida más fuerte o cambiar de marca. La facilidad para mezclarlo y el sabor no son detalles secundarios si el objetivo es el consumo diario.
Me importa más la constancia que el momento perfecto. Por la mañana les va bien a muchas personas porque el café o el desayuno ya son un hábito. Después de hacer ejercicio o por la noche también puede estar bien si les sienta bien.
En cuanto a las preguntas sobre el ayuno, seré sincero: el colágeno tiene calorías y aminoácidos, por lo que probablemente rompa un ayuno estricto. En el caso de una rutina más flexible centrada en el control del apetito, es posible que algunas personas sigan utilizándolo. La respuesta depende del tipo de ayuno al que te refieras.
La mejor forma de tomar péptidos de colágeno es aquella que puedas repetir sin tener que pensar demasiado. El café, el té, las gachas de avena, el yogur y los batidos son opciones habituales. Si se forman grumos en las bebidas frías, yo lo mezclaría primero con un poco de líquido tibio o utilizaría una coctelera.
