5 Respuestas
¡Todos los puntos anteriores son excelentes! En resumen:
Bovino (vacas): ideal para el colágeno de tipo I y III; excelente para la salud de las articulaciones y la piel. Suele ser la opción más rentable.
Marino (pescado): en su mayoría de tipo I, de alta biodisponibilidad, ideal para suplementos de belleza de alta gama.
Porcino (cerdos): muy similar al colágeno humano, se utiliza ampliamente en aplicaciones médicas y en algunos productos alimenticios, aunque es menos habitual en los suplementos dietéticos convencionales debido a las restricciones alimentarias.
Aves de corral (cartílago de pollo): suele tratarse de colágeno de tipo II, utilizado específicamente en fórmulas para la salud de las articulaciones.
Si buscas materias primas para la fabricación, solo tienes que elegir la fuente que mejor se adapte al presupuesto y a las necesidades alimentarias de tu público objetivo.
Como responsable de control de calidad, siempre examino con detenimiento las instalaciones de extracción, no solo la procedencia de los animales. Las materias primas (pieles, huesos, escamas) deben limpiarse a fondo y desmineralizarse antes de que comience el proceso enzimático. Las enzimas utilizadas (normalmente proteasas de grado alimentario) determinan el peso molecular final (en daltons) de los péptidos.
Por lo tanto, cuando preguntas “¿de dónde proceden?”, la respuesta es una combinación de subproductos animales e instalaciones de biofabricación estériles y sometidas a un estricto control. Por eso, para nosotros es imprescindible elegir un proveedor que cuente con las certificaciones GMP e ISO.
Solo quería aportar mi granito de arena sobre las tendencias del mercado: cada vez que mis clientes me preguntan “¿de dónde viene esto?”, normalmente están intentando averiguar si encaja en su dieta.
Es importante recordar que no existe el colágeno vegano propiamente dicho. El colágeno es de origen estrictamente animal. Cuando elaboramos fórmulas para clientes veganos, tenemos que utilizar “componentes que favorecen la formación de colágeno” (como la vitamina C, los aminoácidos y la sílice) en lugar de péptidos de colágeno propiamente dichos. Además, si necesitas obtener la certificación kosher o halal, por lo general debes ceñirte estrictamente a fuentes bovinas o marinas y evitar por completo las de origen porcino.
Además de lo que ha dicho Ryan, desde el punto de vista del abastecimiento, el origen de esos animales es un tema de gran importancia para nuestra marca en este momento.
En el caso del colágeno bovino, solemos adquirir materias primas procedentes de ganado alimentado con pasto y criado en pastos de regiones como Sudamérica (Brasil, Argentina) o Europa, ya que los compradores buscan precisamente eso en la etiqueta. En cuanto al colágeno marino, suele extraerse de las escamas y la piel de peces capturados en estado salvaje, como el bacalao, o, en ocasiones, de tilapias criadas de forma sostenible. Si compras al por mayor, pide siempre a tu proveedor el certificado de origen y asegúrate de que disponga de una trazabilidad completa hasta la granja o la pesquería.
Excelente pregunta. Técnicamente hablando, los péptidos de colágeno no existen por sí solos en la naturaleza, sino que se obtienen a partir del colágeno nativo. La mayoría de los péptidos comerciales que utilizamos en nuestras fórmulas proceden de los tejidos conectivos, los huesos y la piel de los animales. Los tres principales son el bovino (vaca), el porcino (cerdo) y el marino (pescado).
Para obtener los “péptidos”, el colágeno en bruto se somete a un proceso denominado hidrólisis enzimática. Este proceso descompone las largas y complejas cadenas de aminoácidos en péptidos cortos y fáciles de absorber. Si te saltas el paso de la hidrólisis, ¡lo único que obtienes es gelatina!
